3ª Jornada Congreso de Paisaje de Canarias [Psj]+

La Macaronesia ha registrado 50 erupciones volcánicas desde hace cinco siglos

Canarias, Azores, Madeira, Cabo Verde e Islas Salvajes fueron creadas

por dos fuerzas antagónicas: el volcanismo las forjó y la erosión las cinceló

Con 14.600 km2, la región cuenta con un millar de especies vegetales endémicas, una “auténtica barbaridad”, apuntó Lázaro Sánchez Pinto en el I Congreso del Paisaje de Canarias

Salvajiña será la primera isla macaronésica en desaparecer

Las islas de la Macaronesia han registrado 50 erupciones volcánicas desde que fueron conquistadas hace 500 años, lo que da una idea de la fabulosa actividad volcánica que las forjó, en tanto que la fuerza antagónica de la erosión, empujada por el viento, la lluvia y los embates del mar, las cinceló, lo que permite contemplar grandes alturas en las más jóvenes e inmensas llanuras en las más antiguas.

Así lo explicó este jueves en su charla Paisajes de la Macaronesia el biólogo Lázaro Sánchez Pinto, pupilo de Telesforo Bravo y quien no solo ha recorrido las islas de la Macaronesia -cuyo nombre viene del griego makáron, es decir, islas felices-, sino del Pacífico, como Galápagos y Pascua, además de ser investigador invitado de los museos naturales de Londres o Berlín.

Este bagaje atrapó a los asistentes del I Congreso del Paisaje de Canarias al recorrer la riqueza geológica, animal y vegetal de esa treintena de islas que ni se desgajaron de África ni son los picos de la Atlántida, sino que son el producto de la fuerza de la naturaleza en distintas etapas, de manera que la más joven es la azoreña Pico, con 270.000 años, y las más viejita la caboverdiana Sal, con 25 millones de años. La canaria Fuerteventura, con 23 millones de años y aunque ahora cueste visualizarlo, llegó a alcanzar 2.500 metros de altitud.

La ocasional fuerza volcánica

El paisaje de la Macaronesia, formada por Canarias, Azores, Cabo Verde, Madeira e Islas Salvajes, ofrece la visión de imponentes estratovolcanes, que son los formados por sucesivas erupciones a lo largo de los siglos en una misma zona, es el caso de Pico, con 2.350 metros de altitud y un cono que su población denomina piquiño, rodeado de paredones, restos de colapso y auténticos precipicios, así como Fogo, en Cabo Verde, que presenta deslizamientos

masivos, además del más alto de todos, el Teide, con sus 3.715 metros, sus “narices” creadas en 1798, el edificio de Las Cañadas, que colapsó hace 200.000 años, o el producto de la erupción que a buen seguro contemplaron los guanches hace 1.000 años.

Los deslizamientos masivos se pueden observar en casi todas las islas, si bien en muchos casos están enmascarados por la erosión y la vegetación, como en Azores, donde un mismo día llueve y sale el sol varias veces; de hecho, es capaz de pasar por las cuatro estaciones en una jornada. Tanto es así que la mitad de su superficie es pasto y cuenta con 27.000 cabezas de ganado bovino que dan 13.000 toneladas de carne al año, pero aún así los satélites han permitido redescubrirlos, celebró.

Otro elemento común de esta región son los volcanes monogénicos, es decir, formados por una única erupción, reconocibles por su color negruzco que se convierte en cobre y rojizo si han pasado muchos años; por eso, en todos los archipiélagos de la Macaronesia hay lugares denominados montaña Bermeja, es decir, roja en portugués.

También es característico el volcanismo fisural, volcanes que se alinean a lo largo de una fisura, como ocurre en Cumbre Vieja, Santa Bárbara y Timanfaya, al igual que es habitual que los paisajes volcánicos hayan sido modificados por el ser humano, como es el caso de La Geria, un volcán monogénico cuyo rafe acoge la “magnífica Geria”.

Las arenas volcánicas de Fogo también sirvieron para acoger viñedos y viviendas para campesinos que, sin embargo, fueron en gran parte destrozadas por la erupción de 2014, lo que hace que la población vea los volcanes como destructores, aunque en sean constructores geológicos.

A la fuerza ocasional de los volcanes se enfrenta la constancia de la erosión para crear la geomorfología actual, prosiguió Sánchez Pinto, quien explicó que las batidas marítimas también han permitido descubrir las huellas de estratovolcanes, como el de Los Gigantes y Puntallana, donde directamente se produjo la caída de una lasca de piedra.

La primera en desaparecer

Salvajita, de 10 hectáreas y perteneciente a las Islas Salvajes, situadas al norte de Canarias, será la primera en desaparecer dada su mínima altitud y dejará más solas a sus compañeras, entre ellas Salvaje Grande, de 2,3 kilómetros cuadrados y 49 metros de altitud.

El nivel del mar ha ejercido otras acciones, como permite deducir la página de batimetría de la Unión Europea recomendada por el ponente, que subrayó que el nivel actual es 120 metros inferior que hace 20.000 años, de modo que Lanzarote y Fuerteventura eran prácticamente un único territorio y el archipiélago estaba aún más cerca de Tarfaya, en la costa africana.

Algunos de los que se consideraban grandes conos volcánicos han resultado ser también producto de la erosión. Es el caso de la caldera de Taburiente, del mismo modo que el agua se encargó de esculpir los tan característicos barrancos isleños.

Francisco Aznar Vallejo
Presidente Fundación CICOP.

Ana Pires

Rocío Narbona Flores

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